Diabetes y salud dental, cómo cuidar las encías

El sangrado o el enrojecimiento de las encías, la movilidad de los dientes, el mal aliento o la hipersensibilidad al frío pueden alertar de enfermedad periodontal y riesgo de padecer diabetes. Diabetes y salud dental están muy ligados. ¿Cómo cuidar las encías?

Las encías tienen mucho que ver con el estado de salud general, a pesar de que muchas veces no se les da toda la importancia que merecen.

En el caso de las personas con diabetes, son muchas las que sufren enfermedades periodontales, como la gingivitis y la periodontitis, que producen inflamación e incluso destrucción de los tejidos. Además, las sustancias que originan la inflamación pueden contribuir a un incremento de la resistencia a la insulina, lo que dificulta el control de la patología.

Al existir una relación bidireccional entre diabetes y enfermedades periodontales, hay algunos casos en los que ciertos síntomas, como encías sangrantes e inflamadas o dientes que se separan, pueden ser un indicio de que el paciente podría estar desarrollando diabetes. En estos casos, deben ser los odontólogos los que recomienden una revisión de los niveles de glucosa en sangre y otras pautas, para poder descartar esta patología.

Por lo tanto, desde la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) declaran que la clave para evitar complicaciones derivadas de problemas bucales es la prevención.

A continuación, desde Residencias Comunidad de Valencia nos hacemos eco de los consejos que ha elaborado la SEPA en colaboración con la Federación Española de Diabetes (FEDE). 

  • Información. Es importante que tanto los profesionales como las personas con diabetes y periodontitis se formen para poder afrontar, desde el conocimiento, las dificultades derivadas de los problemas periodontales.
  • Detección precoz de la diabetes y la periodontitis. Algunos factores de riesgo, tales como el sangrado o el enrojecimiento de las encías, la movilidad de los dientes, el mal aliento o la hipersensibilidad al frío, pueden alertar sobre una posible enfermedad periodontal y riesgo de padecer diabetes. 
  • Evaluación bucodental. La prevención empieza con una evaluación inicial de la salud bucodental. En caso de que se presenten algunas de las señales de alerta ya citadas, lo recomendable es que las personas con diabetes revisen su salud bucodental y su control glucémico, por ejemplo, a través de una prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1).
  • Patologías asociadas. Es habitual que las personas con diabetes presenten ya algún tipo de complicación en el momento del diagnóstico. Algunas de las más habituales de carácter bucal son las aftas e infecciones, pero también surgen otras de carácter renal, ocular o cardiovascular.
  • Prevención. Cepillar encías y dientes, como mínimo, dos veces al día, usar hilo dental, reforzar la higiene con colutorio, renovar el cepillo cada tres meses y visitar al dentista regularmente cada 6 meses. En algunos casos, las medidas de prevención pueden incluir el consumo de probióticos o suplementos nutricionales, siempre siguiendo el criterio las recomendaciones de un profesional sanitario.
  • Educación en salud bucodental. Los farmacéuticos comunitarios tienen un papel de gran relevancia al: transmitir consejos a las personas con diabetes sobre cómo mantener una buena salud bucodental. 
  • Tratamiento. Es recomendable realizar un examen periodontal al año, para detectar de manera precoz los primeros síntomas de enfermedad periodontal y tomar las medidas apropiadas. 
  • Mantenimiento. Las recomendaciones generales para el control de la salud bucodental y la diabetes deben aplicarse a largo plazo.
  • Colectivos específicos. Dentro de la población que padece diabetes, las mujeres embarazadas y los niños con diabetes son dos colectivos que pueden presentan una mayor vulnerabilidad. En el caso de los niños y adolescentes con diabetes, los profesionales odontológicos son los encargados de llevar a cabo exámenes anuales a partir de los seis o siete años.

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